Para muchos, o quizás la gran mayoría, habrá sido un lunes cualquiera o al menos no diferente a ningún otro lunes, pero para algunos personajes (en los que me incluyo junto con un chamin y un gran numero de otros tantos alrededor del mundo) significaba hacer guardia. No solo se trataba del trabajo en si, sino que además es un lunes o comienzo de semana, el día que mas cuesta hacer algo, y para agravar la situación se presentan dos hechos; el primero es enterarse justamente ese día que tocaba guardia, sin tener siquiera un poco de preparación mental, tan necesaria para poder mantenernos de este lado de la delgada linea que separa la locura de la cordura; y segundo que las guardias en este nuevo sitio de trabajo no eran, como pensaban en un principio por un simple y tan pesado error de lectura, de 4pm a 7pm, sino se 4pm a 7am. Sin embargo, como dicen por ahí, al mal tiempo buena cara, no había de otra que encarar la situación y dar comienzo a esta historia.
Me gustaría destacar que no usaré nombres de personas ni dire el nombre del lugar sino que usaré apodos que inventé en el momento de escribir, quizás en pro de sentirme como algún gran director de películas aficionado de apodar a sus personajes o de algún otro remarcado escritor, sin ánimos de copiarlos, o sencillamente por mero capricho..
A pesar de la poca preparación mental, este lunes marcaba el inicio no solo de las guardias, sino que además, sería el inicio de otra etapa nueva en la carrera; y vendría siendo algo así como una probadita al Artículo 8 o también llamada “rural” fuera de los libros de leyes.

4:00 pm Hospital B… Tras atravesar el umbral que limita estar de guardia o no, representado por ese par de puertas con un gran letrero encima que tiene escrito EMERGENCIA, aparece un gran numero de pacientes esperando a ser atendidos (Quizás es de esto que nace la palabra “paciente”, porque sin duda alguna se debe ser paciente para estar enfermo y tener que esperar a ser atendido) lo que nos hace darnos cuenta, casi inmediatamente, de que como en guardias pasadas los “rurales” o médicos encargados no se encontraban el ninguno de los dos consultorios respectivos generando un atascamiento en el sistema de salud en este recinto en particular.
Ya sabiendo que esto significaba trabajo extra no había de otra que dividir los consultorios, cosa que resulta bastante fácil, matemáticamente hablando, tomando en cuenta que dos consultorios divididos entre dos da como resultado uno para cada uno, pero no tan fácil en la práctica porque al dividir dos doctores en entrenamiento se divide también el conocimiento que en suma parece ser como mínimo suficiente.
Usualmente se cree que la emergencia de un hospital es como se ve en series o películas, unos pasillos con personas llenas de sangre o al borde de la muerte o alguna imagen de esas que impactan en las mentes y que a muchos de estómago débil podrían hacer recordar lo que comieron previamente, y muchos doctores con exceso de estrés corriendo de aquí para allá aplicando maniobras de resucitación a casi el 80% a todo aquel que ingresa en el recinto; pero para ser sinceros, este tipo de situaciones distan de ser comunes, por lo menos estadísticamente hablando. Esto lo digo porque la mayoría de las personas que asisten NO son ninguna emergencia incluso a muchos se les podría diagnosticar, empleando un término acuñado hace poco por cierto estadista, de padecer “gadejo” (GAnas-DE-JOder) y algunas de las que en realidad si se consideran emergencias no son tan aparatosas ni visualmente espectaculares, poniendo por ejemplo una deshidratación severa en un lactante, la cual se considera muy peligrosa, pero el afectado más bien se encuentra hipotónico y tranquilo y su resolución es tan trabajosa como colocar alguna manera de hidratación endovenosa y un monitoreo constante para evaluar la evolución.
Basta con sentarse para dar inicio a la consulta y empezar a escuchar un sin fin de historias naturales de enfermedades varias, que honestamente no son varias sino que mas bien es casi la misma historia contada de distinta forma ya que usualmente la consulta se llena de la enfermedad de moda o mas comunmente conocida como "epidemia". En este caso en particular, la enfermedad de moda fue una caracterizada por diarrea y vomitos, que no discriminaba edad, raza, religion, sexo ni clases sociales, una verdadera enfermedad "socialista o comunista".
Avanza el tiempo disminuyendo a su vez el numero de pacientes aunque de manera lenta porque por cada 3 que se van llegan 2 mas, pero no hay que desesperarse, si la ecuación se mantiene matemáticamente el número de pacientes llegara en algun momento a 0.
Sin muchos sobresaltos y sin ningún caso particularmente difícil o enigmático estilo Dr. House, vemos como ya la aguja marca las 8 de la noche, hora que además de acompañarse de una sensación de hambre viene con el hecho de que ya no hay pacientes en espera. Como se escucha por ahí, “barrimos la emergencia” y con ello nos ganamos el derecho de ausentarnos para poder ir a comer y a diferencia de los residentes y rurales, quienes no se pueden dar el lujo de abandonar el hospital, nosotros si podemos hacerlo y eso exactamente hacemos a continuación.
Tras comer y algo de descanso toca regresar y reanudar el trabajo y como no todo puede ser “diarrea y vómitos”, al destino le parece divertido cambiarlo a “trabajo de parto”. Normalmente, y debido a la falta de médicos en el centro, los partos son atendidos por el personal de enfermería el cual esta tan adiestrado para la tarea que no tiene nada que envidiarle a un obstetra de larga data, pero contando con la presencia de bachilleres de 6to año de medicina, los partos terminan perteneciéndole a estos últimos. Lo usual es que los partos sean fáciles y sin complicaciones, a menos de que tengan algún factor de riesgo asociado, pero que pasaría si llega a la emergencia una señora de 48 años de edad (cuya apariencia era de 60 años en realidad), la cual contando el embarazo por el que llega a mis manos tiene un total de 14 y para complicarme más aún la cosa, no se presentó a ningún control prenatal. Por lo que se podría hasta parir hasta un alien, pero mentira, en realidad no existen casos de que sea posible eso aunque una deformidad o cualquier cosa por el estilo es altamente probable en estos casos.
Un par de contracciones en 10 minutos lo suficientemente buenas y 4 centímetros de dilatación significan “hacerle el ingreso” o en otras palabras, en un rato va a parir. Ese rato varía en cada persona, el número de embarazos, la dinámica uterina y hasta la hora (porque parece que a las mujeres les encanta parir a las 3 am), lo que significaba que si se extendía lo suficiente yo no tendría que hacer las veces de obstetra y ser el primero en sostener al recién nacido pero por ahora me concentro en llenar la historia la cual sería como cualquier otra a excepción de que debo detenerme mucho tiempo en los antecedentes obstétricos porque como entenderán, 14 embarazos no son cosa de un rato nada mas. Incluso me faltó espacio en el cuadro de antecedentes que, para ser sincero, siempre pensé que era exagerado al tener 12 espacios para llenar 12 embarazos previos.

Después de ingresar a la paciente toca regresar a la emergencia pero ya a esas horas casi no llega nadie porque los “gadejo” pueden esperar hasta que salga el sol nuevamente y cuando eso ocurre llega la hora de hablar con los residentes ya que los bachilleres pueden retirarse cuando esta tendencia se hace irreversible; pero el destino quería ser irónico nuevamente y llega otra paciente en trabajo de parto e ingresarla nos obliga irremediablemente a subir a sala de parto y atenderlos.

Lo que pensaba mientras atendía el parto era como iba a sostener al recién nacido si venía al mundo con 3 piernas o hasta sin piernas pero para mi suerte se trato de una criatura totalmente normal, al menos en apariencia y tras la primera evaluación física así que no se me presentó ningún problema y después de asegurarme que la madre y el niño estaban bien me dediqué al “papeleo”. En esos momentos de llenar certificados de nacimiento es que uno tiene el poder de acabar con los nombres generados de las mezclas de los nombres de 2 a 5 familiares del niño, una costumbre que produce los nombres mas raros, no exóticos, sino raros, pero la verdad es que yo no soy el que cargara con ese nombr

e y no vale la pena el problema legal en que puedo terminar metido si lo hiciera
3:00 am Hospital B… Recorro nuevamente el umbral de la emergencia pero esta vez en sentido contrario, sabiendo que ya se termino mi guardia y que con bastante esfuerzo todo salió bien hoy, pero es un viaje con retorno, en una semana recorreré este pasillo nuevamente pero no para irme.